Atacado por cuervos me volví erizo:
A campo abierto sobre mi cabeza
en lo profundo del bosque
una nube de cuervos se arrojó sobre mis ojos
Rodé sobre mí mismo e invoqué el conjuro
y me volví erizo para que mis púas
hirieran sus vientres
La sangre corrió y me vi bañado de gotas carmesí
el ataque cesó de inmediato
ante mi coraza afilada con púas y rabia
Mi conjuro me blindó de sus picos
no tardé en volver a mi vieja forma
seguí caminando por un sendero que echó raíces a mi paso
Mientras a lo lejos oía sus graznidos de ira desatada
e intuí que reiniciarían su ataque
y me volví un abismo de feroces bocas dentadas y hambrientas
La carnicería fue mayor y su sangre bañó el sendero
cuando volví a mi forma original apenas quedaba un cuervo con vida
me volví lobo y me alimenté de sus despojos
Seguí caminando durante horas
y finalmente agotado me volví cuervo
volando durante horas uniéndome a otros cuervos
Y volé aprovechando los vientos
y la compañía de mis nuevos hermanos muchas millas
hasta divisar a lo lejos el poblado
Bajé a tierra
volví a ser humano
y busqué refugio en la posada…
domingo, 24 de abril de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
RESEÑA :
PARAISOS CIBERNETICOS de J. Javier Arnau y Carlos Sueiro Martínez
Jorge Zarco Rodríguez
La poesía es parte de nuestra educación literaria desde niños. Todos aprendemos a leer leyendo los grandes clásicos primero en lengua española por la cercanía cultural y luego intentamos ya adultos, abordar sensibilidades más radicales. Pasamos de Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez a Charles Bukowsky, o Jean Genet. Leer poesía es y será pese a la popularidad de sus grandes (la generación del 27 ) por imposición académica, cosa de minorías pese a impregnar con su influencia todas las artes posibles.
Por eso, no es de extrañar que la ciencia ficción y el arte poético no sean (ni deban ser) incompatibles. Ya que en palabras de un buen profesor y amigo, la poesía viene a ser la mayor de todas las artes por conectar emocionalmente con el escritor y su habilidad para poner sobre el papel (o el teclado) una sensación concreta que ha de conectar con el lector potencial del poema a un nivel tan emotivo como intelectual.
Desde el romanticismo gótico de Edgar Allan Poe y Ambrose Bierce en el terror, la metáfora fantástica de Jorge Luis Borges o Rubén Darío o la descripción narrativa de J.R.R.Tolkien, el estilo poético lo invade todo. De ahí que Ray Bradbury sea el más popular de los poetas de ciencia ficción por la belleza de su prosa, aunque no es el único ni mucho menos si recordamos al radical Thomas M. Disch, o el experimentalismo underground de William S Burroughs.
J.Javier Arnau y Carlos Sueiro Martínez transmiten emociones personales (como todo poeta) y a nivel de estilo, navegan en una influencia claramente ciberpunk sobre la que planea la sombra del primer William Gibson, en la descripción del perturbador (pero no imposible) escenario entre la experimentación narrativa y la tecnología, en la naciente conciencia de inteligencias artificiales, paraísos virtuales y metáforas emocionales a través de pequeñas tramas bañadas de melancolía, angustia existencial y escenarios alucinatorios nada extraños para quienes amamos el género en todas sus ramas y vertientes. Todo un riesgo literario el publicar poesía y ciencia ficción, en una temática como la poética, que parece no salir en muchos aspectos del tópico academicismo impuesto y algo estancado, con esa molesta tendencia a marginar todo lo que se sale de la norma ya impuesta, y considerar al poeta como un patrimonio cultural “respetable” y ajeno a lo insólito y lo “diferente”.
Buena portada de Luis Makianich e impecable edición para pasar un rato intenso, pero breve, pues son apenas cincuenta páginas, se leen de un tirón y valen la pena.
PARAISOS CIBERNETICOS de J. Javier Arnau y Carlos Sueiro Martínez
Jorge Zarco Rodríguez
La poesía es parte de nuestra educación literaria desde niños. Todos aprendemos a leer leyendo los grandes clásicos primero en lengua española por la cercanía cultural y luego intentamos ya adultos, abordar sensibilidades más radicales. Pasamos de Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez a Charles Bukowsky, o Jean Genet. Leer poesía es y será pese a la popularidad de sus grandes (la generación del 27 ) por imposición académica, cosa de minorías pese a impregnar con su influencia todas las artes posibles.
Por eso, no es de extrañar que la ciencia ficción y el arte poético no sean (ni deban ser) incompatibles. Ya que en palabras de un buen profesor y amigo, la poesía viene a ser la mayor de todas las artes por conectar emocionalmente con el escritor y su habilidad para poner sobre el papel (o el teclado) una sensación concreta que ha de conectar con el lector potencial del poema a un nivel tan emotivo como intelectual.
Desde el romanticismo gótico de Edgar Allan Poe y Ambrose Bierce en el terror, la metáfora fantástica de Jorge Luis Borges o Rubén Darío o la descripción narrativa de J.R.R.Tolkien, el estilo poético lo invade todo. De ahí que Ray Bradbury sea el más popular de los poetas de ciencia ficción por la belleza de su prosa, aunque no es el único ni mucho menos si recordamos al radical Thomas M. Disch, o el experimentalismo underground de William S Burroughs.
J.Javier Arnau y Carlos Sueiro Martínez transmiten emociones personales (como todo poeta) y a nivel de estilo, navegan en una influencia claramente ciberpunk sobre la que planea la sombra del primer William Gibson, en la descripción del perturbador (pero no imposible) escenario entre la experimentación narrativa y la tecnología, en la naciente conciencia de inteligencias artificiales, paraísos virtuales y metáforas emocionales a través de pequeñas tramas bañadas de melancolía, angustia existencial y escenarios alucinatorios nada extraños para quienes amamos el género en todas sus ramas y vertientes. Todo un riesgo literario el publicar poesía y ciencia ficción, en una temática como la poética, que parece no salir en muchos aspectos del tópico academicismo impuesto y algo estancado, con esa molesta tendencia a marginar todo lo que se sale de la norma ya impuesta, y considerar al poeta como un patrimonio cultural “respetable” y ajeno a lo insólito y lo “diferente”.
Buena portada de Luis Makianich e impecable edición para pasar un rato intenso, pero breve, pues son apenas cincuenta páginas, se leen de un tirón y valen la pena.
martes, 15 de febrero de 2011
miércoles, 19 de enero de 2011
Rosas sobre cemento armado :
Apocalipsis nuclear
más allá del vórtice.
Allí
donde todos se mojan con radioactividad
ante la insuficiencia de plomo en sus muros
Que dicen proteger de la inclemencia
de un exterior corrupto de neutrones.
Unos muros desgastados
que comienzan a agrietarse violentamente
porque algo crece entre sus esquinas.
Terror en los habitantes de la colmena
ante la incertidumbre de lo desconocido.
Porque lo que ha crecido entre el plomo
son pétalos de rosa roja.
Que anuncian la hermosa posibilidad
de que la vida se ha abierto camino.
Apocalipsis nuclear
más allá del vórtice.
Allí
donde todos se mojan con radioactividad
ante la insuficiencia de plomo en sus muros
Que dicen proteger de la inclemencia
de un exterior corrupto de neutrones.
Unos muros desgastados
que comienzan a agrietarse violentamente
porque algo crece entre sus esquinas.
Terror en los habitantes de la colmena
ante la incertidumbre de lo desconocido.
Porque lo que ha crecido entre el plomo
son pétalos de rosa roja.
Que anuncian la hermosa posibilidad
de que la vida se ha abierto camino.
sábado, 25 de diciembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
